Más allá de que conozcamos -o no- con fundamento qué se cuece en el fútbol nórdico, el título plantea una pregunta a la que todos podemos contestar llevándola a nuestro terreno. Por ello, la web de la mano de una reforma intensiva se ha desmarcado una pizca del contenido típico para dar paso a cuatro perfiles diferentes de comunicadores futbolísticos con cuatro opiniones diferentes sobre el fútbol más septentrional de la tierra. Ellos son Albert Morén, Luis Vallejo, Víctor Cervantes y Miguel Quintana. Táctica, experiencia, sociedad e historia del fútbol nórdico.

Albert Morénhasta la pasada Eurocopa de Francia, tenía la impresión de que el fútbol nórdico atravesaba por una encrucijada. Tradicionalmente vinculado y relacionado con un fútbol británico al que los nuevos tiempos están obligando a cambiar, y habiendo proporcionado la Premier League buena parte de sus futbolistas más representativos del siglo pasado, le evolución a nivel táctico que viene experimentando el juego a lo largo de los últimos años parece poner en crisis propuestas más directas y menos complejas como las que otrora sobrevolaban los cielos del norte del continente. Emblemas de los que influyen a generaciones enteras como Zlatan Ibrahimovic, o jóvenes apariciones como las de Odegaard o Isak, a priori parecerían los indicios más claros de ese paso al frente necesario para que el fútbol nórdico, como le ha sucedido al de otras latitudes, logre acompasarse al del resto de Europa en cuanto a la competitividad de su estilo. La cita gala, no obstante, señaló a la selección islandesa como la protagonista de una de sus grandes historias, y lo hizo a través de un argumento conocido aunque, en este caso, perfectamente contado. La selección de Islandia pareció serlo desde el principio hasta el final, y en base a ello, con permiso de Gales, obtuvo el resultado más inesperado de cuantos equipos concurrieron en el torneo. Quizá fuera la poética manera que encontró el pasado para despedirse, o la advertencia a los nuevos tiempos que a la antigua se sigue pudiendo ganar.

Luis Vallejomi visión del fútbol nórdico es diferente a la común, principalmente por la oportunidad que tuve de compartir cierto tiempo con una familia de aquellos lares. Más concretamente, de los suecos. Si algo me ha llamado la atención en los últimos tiempos, es el analizar contextos, culturas, historias que nos deja el fútbol en sus diferentes vertientes, por encima incluso del análisis del juego. Y es lo que voy a intentar compartir.
Tuve la suerte de convivir con una familia sueca durante un breve periodo de tiempo y, en esos instantes, es cuando uno aprende de verdad el significado de las cosas en dicho territorio. El padre, entrenador en una escuela de Lund, los tres hijos, aficionados del Malmö y jugadores en la cantera del Lund BSK. El mayor de todos, en categoría cadete, soñaba con Zlatan Ibrahimovic, seguido de Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Pero los pósters de su cuarto se centraban en Tokelo Rantie y un jovencísimo Emil Forsberg. Todos sabían que los grandes jugaban fuera, pero el sentido de pertenencia iba in crescendo, pues ambas facetas no han sido jamás incompatibles.
Por otra parte, las instalaciones me impresionaron. Campos de hierba natural alineados consecutivamente, sin un boquete visible, en pleno marzo. Y por supuesto, acompañados de aceptables infraestructuras. Esto se contradecía con las comunicaciones de los mismos, ya que muchos futbolistas repartidos por todos los lugares del país, según me contó el padre, debían recorrer importantes distancias en tren, autobús, o, siendo estos los más afortunados, en coche, para poder jugar donde ellos deseaban. O incluso con las escuelas, a pesar de que esto podía convertirse en un punto favorable, ya que en muchas de ellas, los pequeños debían desarrollar sus habilidades callejeras al no poder disfrutar de campos de fútbol en condiciones.
Esa pasión, unida al sentido de pertenencia por sus ciudades y sumada a la mejora en las infraestructuras, ha permitido al fútbol sueco proyectar un futuro ilusionante, reflejado en la EURO Sub-21 de 2015, acompañada de la marcha de grandes talentos a potencias extranjeras. Pasito a pasito, Suecia sigue buscando (con éxito) sobrevivir al adiós de Zlatan Ibrahimovic.

Víctor Cervantes: vaya por delante que mi interés por el fútbol nórdico proviene de una admiración por la cultura y las formas de organización de las sociedades nórdicas. Dicho de otra manera, el fútbol nórdico me interesa en cuanto constituye un reflejo de todo aquello que me gusta de Dinamarca, Suecia, Islandia, etc. Las novedades y los análisis de equipos de distintas ligas escandinavas los leo y disfruto pero la mayoría de veces de forma pasiva ya que, como comento, a mí me interesa mucho más el aspecto social y considero que hay gente mejor preparada e informada sobre lo que se mueve en los terrenos escandinavos de la que aprendo muchísimo.
Como digo, para mí el fútbol nórdico es una vuelta en cierta manera a aquel fútbol que parece cada vez más difícil de encontrar: aquel fútbol como evento social, como excusa para socializar a la población y que se reúna bajo unos mismos colores pero sin la imperante necesidad de victoria que parece existir en el fútbol de nuestras latitudes. Esta ‘inocencia’ que rige aun el sentimiento futbolístico en cotas septentrionales no está reñida con una gestión de clubes bastante más transparente y sostenible. Por todo esto y por parecerme estar lleno de lugares donde aún cabe la magia, me interesa el fútbol escandinavo.

Miguel Quintana: lo que siempre me ha llevado la atención del fútbol nórdico es esa influencia tan evidente, tan nítida, del fútbol británico. Históricamente hay muchas razones que explican el impacto de todo lo proveniente de las islas en Noruega, Finlandia o Suecia, pero con el fútbol la relación es absolutamente directa. Además de que la Premier es la liga más seguida en dichos países desde hace unos cuantos años, lo cual va marcando a las generaciones futuras de manera inevitable, está el hecho de que han sido muchos los técnicos ingleses que han hecho carrera allí dirigiendo tanto a varios de los clubes más importantes como a los combinados nacionales. El caso de Roy Hodgson, por ejemplo, es paradigmático. Antes incluso de convertirse en seleccionador inglés pasó por Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia. Un camino inverso, pero en el fondo similar, al que llevó a cabo Sven-Göran Eriksson, quien antes de dirigir a la Three Lions llevó al primer título europeo de clubes de la historia de Suecia al IFK Göteborg a partir de un estilo puramente británico. Los prefectos del modelo inglés han sido, por tanto, las bases sobre las que se han asentado las evoluciones posteriores. Lo curioso es que los únicos que tocaron la gloria como selección en una Eurocopa fueron los vecinos daneses, de conexión más directa con lo holandés que con lo británico.

Ahora os toca a vosotros y vosotras. 

 

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1999, me gusta abarcar. También intento comunicar. En @scandifut (fútbol nórdico) y @ug_football. Radio en @breakingIines.

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