Artículo original publicado en undergroundfootball.com

Rafik Zekhnini es un jugador ideal para un equipo que viva de las transiciones y en busca del error ajeno, labores en las que colabora enérgicamente en el Odd. Es ideal en el contexto mencionado por su viveza. Es un jugador eléctrico que entra en combustión al entrar al pisar el césped, por lo que es difícil verle desconectar en un partido. Siempre lo intenta y, cuando lo hace, en su viveza prioriza los movimientos al espacio a pesar de tener aptitudes para poder intentar destacar en los movimientos de apoyo; en los que situarse en el inicio y dirección de la jugada. Lo ha hecho por momentos, pero la responsabilidad de situarse en la base debe esperar. Es un jugador vertical, que no ingenuo. Si entiende que no hay opciones de superar al contrario con su superior uno contra uno, da un pase atrás y hace al equipo respirar. Mientras tanto, él ya estará buscando un espacio al que atacar.

Viene partiendo desde la banda izquierda, a una altura algo superior a la divisoria; actuando como extremo izquierdo en las transiciones ofensivas y como interior izquierdo en el repliegue, situándose tanto en el 1-4-3-3 como en su actualización al 1-4-1-4-1 en los archiconocidos esquemas de Fagermo, con 8 temporadas a sus espaldas como buen tutor de sus pupilos. En dichos esquemas, independientemente de que su equipo busque más la posesión (1-4-3-3) o el contragolpe (1-4-1-1). Su situación de confort será atacando el espacio entre el lateral y el defensa central, una situación que intenta provocar en cualquier resquicio y donde es letal por su extraordinaria velocidad y calidad técnica. Y por su ímpetu, un extra en sus facultades teniendo en cuenta su físico que, quizá, tenga que trabajar en su afán por escalar hacia una liga con mayor solera. Hablamos de un chico extremadamente delgado, pero que cuenta con unos, a priori mediocres, 179 cm de altura. A pesar de ello, esta altura le permite emparejarse en algunos momentos con el lateral, no mucho más alto y rápido que él, robarle el balón, realizar un intento de proteger el mismo con su físico y volar. Eso sí, siempre se levanta. Rafik ya empieza a entender cómo utilizar su cuerpo. También cabe decir que cuando está en pie su disposición para robar el balón en una presión alta es buena. No será tarea fácil encontrar un pase limpio para los laterales rivales y, si el defensa es algo torpe, el robo estará asegurado. Esto en la liga noruega es oro.

Refiriéndonos a su físico también es oro su elasticidad, que le permite concebir jugadas cada vez más inverosímiles en proporción a la confianza puesta en él. Sus filigranas cada vez son más certeras en concordancia con su mejora en el primer control. Evolución trascendental sabiendo de su velocidad explosiva. Dicha confianza, al igual que su rendimiento, viene creciendo exponencialmente tras asentarse en el once titular. Dicho esto, su registro goleador es bajo y no deja la sensación de incrementarlo hacía cifras importantes a pesar de encontrarse en la banda izquierda; ideal para sus conducciones y, por lo tanto, para probar suerte desde la corona del área con la diestra, su pierna dominante. Tan sólo ha marcado un gol de esta índole en su veintena de partidos disputados como profesional. Los demás goles han sido más bien fruto de llegadas al área o situaciones provocadas dentro de la misma, donde no desafina precisamente. A pesar de no disponer de una diestra prodigiosa, sí dispone de una zurda con la que actuar con una familiaridad pasmosa. Otro extra que hacen de él un jugador útil en el juego exterior, sabiendo además el tipo de fútbol practicado por el Odd y en Noruega, en el que los centros adquieren una importancia sustancial en el juego directo. En estas acciones es un jugador a considerar. Sabe zafarse con suficiencia de su rival y tiene el temple necesario para ejecutar cualquier envío, ya sea por alto o a ras de césped, con la seguridad y la tensión precisa. De hecho, en el último cuarto del campo tiene una eficacia considerable. Es mucho mayor que en zonas más retrasadas como la línea divisoria que, como hemos comentado, debe esperar para ser una zona de acción a considerar.

Más allá de sus prometedoras cualidades físico-técnicas también cabe resaltar su mentalidad. El jugador noruego se agranda cuando su equipo necesita profundidad. Necesita un gol. Necesita el gol. Con 18 años no le amilanan estas situaciones. Pone su viveza al servicio de su equipo y ya es capaz de agitar las gradas del Skagerak a disposición para engullir al equipo rival. Ya lo ha conseguido en un par de encuentros y promete hacerlo durante muchos años. Ahora llega a la Fiorentina, un club que aspiraba a estar entre los grandes de Italia pero que ha experimentado un importante declive, acentuado este año. Que coincide además con el que ha experimentado Rafik. En este contexto podría ser importante debido a que puede llenar el anhelo que dejó Salah, aún estando lejos de él, por la viveza de su perfil e incluso por orígenes. Sumando a ello una Serie A en la que puede explotar a partir de su aprovechamiento de las transiciones y sus aptitudes y actitud proactiva para defender en cualquier fase. Ha sido importante en el ODD y ha sabido entenderlo rechazando ofertas esperando estar en Europa, pareciendo incluso esperar a su equipo ideal. Puede llegar a mostrar, por fin, un alto grado de madurez en Italia, lugar hecho para explotar todas sus facetas. 

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1999, me gusta abarcar. También intento comunicar. En @scandifut (fútbol nórdico) y @ug_football. Radio en @breakingIines.

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